
UN DIÁLOGO DE AMOR
Después de alcanzar la gracia de percibir todas estas cualidades divinas del Señor, el practicante saborea cada una de ellas a medida que escala cimas, cada vez más elevadas, de asombrosas experiencias espirituales. Su corazón se derrite por completo debido a la incesante percepción de las inconcebibles modalidades del intenso afecto del Señor por su devoto. Entonces el señor despliega su maravillosa naturaleza, diciendo:
“¡Oh el mejor de los iluminados!
Durante muchos nacimientos has abandonado todo por mi causa.
Por mí te has divorciado completamente del ego.
¿Qué puedo darte para recompensar todos los sacrificios que has hecho por amor?
¡Me he convertido en tu deudor!
¡Aunque soy inconquistable, hoy tú me has conquistado! ¡te has convertido en mi refugio de amor! “