
OM Y EL MAESTRO ESPIRITUAL
El señor, el dulce absoluto, revela su belleza a los ojos del prácticante en tan asombrosa condición. Ante la dulzura de tanta belleza, todos los sentidos y la mente son transformados en ojos, y síntomas de éxtasis como estremecimientos, lágrimas e incluso parálisis, son generados desde ese profundo estado de conciencia pura